Whatsapp inside

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Whatsapp, seguramente la aplicación con más éxito en los dispositivos móviles de todo el mundo, está de nuevo en el centro de la polémica, tras decidir empezar a cobrar por su uso a los usuarios de Android. En este sentido han llegado informaciones contradictorias entre renovaciones automáticas gratuitas o pequeños hacks para evitar pagar los “sustanciosos” 0,89 €.

Investigando un poco más sobre esta atípica empresa, he recogido algunos datos de interés.

Whatsapp fue fundada en 2009 por Jan Koum y Brian Acton, dos veteranos ex trabajadores de Yahoo que rompen con la imagen de un emprendedor joven e inexperto. Ambos mantienen un perfil bajo de cara al exterior, y apenas han concedido entrevistas, a pesar del éxito alcanzado. No desean publicidad ni sobresalir siguiendo el modelo de Facebook, por ejemplo.

Su idea, en principio, era crear una aplicación que simplemente indicase si el usuario estaba conectado o no para ponerse en contacto con él, pero no tuvo mucho éxito. Pero en el momento en el que incluyeron el chat, las descargas se dispararon. Aprovecharon las ventajas de los smartphones y de los móviles con conexión a Internet para crear un chat gratuito que servía de alternativa a los SMS.

Pero, ¿cómo lograron convertirse en los líderes de un complejo mercado con una dura competencia? A partir de entrevistas recogidas en gigaom y therecapp se puede resumir los principios y las claves seguidas por estos dos emprendedores desconocidos y su equipo.

1. Simpleza.

“Queríamos crear algo simple”, explica Jan Koum, cofundador de la compañía. Es una aplicación en la que no es necesario registrarse, que no tiene publicidad, que no tiene elementos molestos, y que es casi gratuita (aunque esta situación ya está cambiando). “La gente quiere comunicarse fácilmente y usar un producto que simplemente funciones”, dijo Koum.

2. Utilidad

“Lo que crees tiene que ser útil para las personas”, señaló Koum. Whatsapp es un sistema de comunicación similar a los SMS, pero gratuito, por lo que facilita la vida de las personas. De hecho, ha sido la principal causa de la muerte del SMS.

3. Paciencia

Desde un primer momento, ambos emprendedores tuvieron claro que tenían que tener paciencia para que el producto funcionase lo suficiente como para ganar dinero. Gracias a su experiencia en Yahoo adoptaron una postura modesta y apostaron por no intentar monetizar el producto demasiado pronto. Eso les permitió en sus inicios el poder estar centrados en el desarrollo del producto con tranquilidad, sin tener que estar tan pendientes de los ingresos.

4. Disciplina financiera.

“Hay que tener disciplina financiera desde el primer día”, advierte Koum. De lo contrario, te enfrentas al peligro de necesitar “magia” cuando te exijan rentabilidad.

5. Ser independiente

La compañía pretende ser independiente, no buscan financiación (aunque ha obtenido 8 millones de Sequoia), para poder trabajar con libertad y poder hacer lo que de verdad quieren.

6. Escuchar al cliente

No hacen publicidad, ni marketing. 17 de sus 20 trabajadores son ingenieros. Por ello, necesitaron un buen producto que se amoldase a las necesidades de la gente. “Hay que escuchar al cliente”, insiste Koum.

Estos seis principios son muy interesantes y muy válidos. Pero se sigue sin aclararse un punto fundamental; la financiación.

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¿De dónde saca el dinero para sobrevivir si no cobra nada? Sencillo: de fondos de inversión, compañías que toman el dinero de sus clientes y lo invierten en otras empresas cuyas expectativas de crecimiento son muy positivas. Cuando esas empresas son vendidas o generan beneficios, los inversores se llevan la parte correspondiente a lo que hayan invertido.

Otra ventaja son los gastos en personal y sostenimiento de WhatsApp, que apenas existen. Si a esto se suma que el objetivo a medio y largo plazo es su venta, la ecuación se despeja.

“WhatsApp es un verdadero caramelo para los fondos de inversión, porque se ha convertido en una necesidad para las personas. Cada vez que se cae el servicio se convierte en Trending Topic en Twitter. Es una empresa con muy pocos gastos y un potencial de venta muy grande. Cualquier operador del mundo querría comprarla, porque se llevaría a millones de clientes a los que podría insertar, por ejemplo, publicidad. ¿Su precio? 300, 500, 1.000 millones de dólares… En cualquier caso, sería una cantidad exagerada respecto a lo que ha costado montar y mantener WhatsApp”, dice Pau Garcia-Milà i Puyol, director de Eye Os.

Un argumento con el que coincide Enrique Dans, profesor de Sistemas de Información en IE Business School: “Han creado una base de usuarios que tiene la necesidad de utilizar el programa. Es cierto que tienen aspectos no demasiado cuidados, como las reiteradas caídas del sistema o la seguridad en las comunicaciones, pero han conseguido que todos necesiten WhatsApp”, asegura.

El analista independiente Jaime García Cantero incide también en este apartado: “Hay gente que no puede vivir sin el programa, lo que hace que el valor de la compañía crezca como la espuma, con la ventaja de que los costes de mantenimiento son muy bajos”.

Fuentes fusiladasElEconomista / LaInformación

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